3h50' - 16,4 km.
30-4-2005
30-4-2005
El GR 92 continúa recorriendo la Cordillera Litoral Catalana. La serralada de Marina ya queda atrás, y ahora toca atravesar la Serra de Collserola. La cercanía de la gran ciudad tiene sus ventajas e inconvenientes: muy buena comunicación en ambos extremos de la etapa, incluso en puntos intermedios; pero bien poca tranquilidad, ya que éstas son las montañas favoritas de los más de 2 millones de barceloneses (y vecinos) para desestresarse los fines de semana.
Track teórico sobre mapa 1:50.000 del ICC
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El primer tramo, desde Montcada hasta el acceso al cementerio de Collserola, es totalmente prescindible; empieza cruzando bajo dos lineas de tren, una autovía y una autopista (y casi todo al mismo tiempo!) y rodea el Turó de Montcada por el norte; lo único aprovechable aquí es la vista sobre el Vallès, sus ciudades y sus polígonos industriales. Es casi mejor seguir por el PR C-35, que tiene mejores vistas. El GR se acerca a las calles de Santa Maria de Montcada y ambos se vuelven a juntar al llegar al polígono industrial del Coll de Montcada, uno de los peores recuerdos que guardo de todo el GR. Por ahí no ha limpiado nadie las calles en muchos años.
En el acceso al cementerio de Collserola, en la carretera N-150, hay una parada de autobús que viene desde Barcelona (Fabra i Puig) y que permite ahorrarse este primer tramo sin ningún aliciente.Tras cruzar la autopista C-58, el GR se aleja poco a poco del asfalto y, dejando de lado el cementerio, entra propiamente en el parque de Collserola. Desde el mirador de la Serra de na Joana hay buenas vistas sobre el Turó de Montcada, el Vallès y más al fondo la Serralada de Marina

Desde ahí se baja para seguir la Vall de Sant Iscle por una pista, al principio muy concurrida, que pasa por la iglesia que le da nombre: Sant Iscle de les Feixes.

La pista se desvía hacia la zona del cementerio. El GR, ahora por sendero, entra en un oasis de tranquilidad; parece que la multitud de ciclistas y caminantes que suelen frecuentar la zona los fines de semana hayan desaparecido de golpe y porrazo, y que el camino haya entrado en un túnel de una frondosidad espectacular

Pero el túnel dura poco... sólo hasta que aparece en lo alto de la Serra de Collserola, en la zona conocida como el "Forat del Vent", ofreciendo una panorámica que resulta poco atractiva para un senderista: Barcelona
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Hacia el interior, se recorta la silueta de Montserrat al fondo, y el Vallès se extiende entre las cordilleras litoral y prelitoral, salpicado en todas partes por los satélites de la gran ciudad

El GR sigue muy de cerca la divisoria, ahora lado ciudad, ahora lado Vallès. Cruza primero la carretera de Horta a Cerdanyola por el Portell de Valldaura, y luego l'Arrabassada, en el Coll de l'Erola, junto al acceso al Tibidabo. Otra vista de Barcelona en un día un poco más afortunado: la Creueta y el Carmel en primer término; por debajo pasa la carretera de Sant Cugat, l'Arrabassada

Al poco de entrar en la carretera del Tibidabo, un sendero baja por la derecha hacia el lado Vallès. Encima queda el templo que corona Collserola y que da nombre a la montaña del Tibidabo

Aunque ésta es más alta y más nueva

Entre los árboles se adivina el extremo meridional de la sierra: Sant Pere Màrtir, detràs del barrio de Vallvidrera

Primero por sendero y después por pista, el GR se va acercando al final de la etapa, en la estación del Baixador de Vallvidrera de los FGC. Al lado mismo está Vil·la Joana, la finca donde Mossen Jacint Verdaguer pasó sus últimos años. Convertida en museo, merece también una visita



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